miércoles, 10 de marzo de 2010

Aprende a ser Libre...

Cuando yo era chico, me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales. También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante.
Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal. Pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.
Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que este animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad, arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿qué lo mantiene entonces?, ¿por qué no huye?
Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté entonces a algún maestro, a algún padre o a algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado. Hice entonces la pregunta obvia: si está amaestrado… ¿por qué lo encadenan? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.
Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta. Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta: “El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño”. Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.
Estoy seguro de que aquel momento el elefante empujó, tiró y sudó tratando de soltarse, y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro día y el que siguió.
Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque CREE QUE NO PUEDE. El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que se siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás, jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez.Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante: Vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas “no podemos” simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo… y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber, es intentar de nuevo, poniendo en el intento todo tu corazón. “Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” Josué 1:9
PD. Recuerda que la reunión de esta semana es con las células, te esperamos no faltes, ya que necesitamos prepararnos día a día para crecer espiritualmente, así como centrar nuestra mirada en Jesucristo nuestro Salvador por el cual somos Renova2, por su sangre preciosa. Saludos y bendiciones… Ele

jueves, 4 de marzo de 2010

Ven a mi...

¿Estas triste y desilusionado? Ven a mi, que Yo te daré vida
¿Hay dolor en tu alma? Yo te sanare con mi aceite
¿Crees que nadie te ama que estas solo, que nadie te comprende, que caminas por la vida en una oscuridad tan grande que no puedes ver el hoy?
¿Cómo podrás ver el mañana? Ven a mí y yo te daré luz y encontrarás en Mi, que yo soy el presente y que en mi esta el Mañana
Pero para esto tendrás que olvidarte del pasado y aprender a vivir el hoy, que para ti Yo he creado. Sin tener temor al mañana porque Yo te he prometido que allí te llevare Yo de mi mano.
Mi alma querida no estés triste y desilusionada ven a mí al despertar cada mañana, y recibirás aliento y seguridad para enfrentar un nuevo día y descubrirás que en el, Yo estoy contigo que cumplo la Palabra, que prometido.
Hola que tal chicos me da gusto saludarlos y aprovecho para dejarles unas palabras que Dios nos dice en los momentos difíciles que pasemos, espero sea de ayuda para aquellos que piensen que en las pruebas su espíritu se desanima, y en esos momentos es necesario recurrir al Señor.
Por cierto no se les olvide llegar temprano a la iglesia DM sábado 6PM, te esperamos para que juntos podamos darle la honra y gloria a Dios, en agradecimiento por las bendiciones recibidas durante la semana, saludos y bendiciones. Tu amigo… Ele

martes, 2 de marzo de 2010

Saludos...

Hola Renova2 han pasado varios días desde la última vez que puse información, pero esto se debe a que he estado algo ocupado con las actividades de la iglesia. Con decirles que durante dos años como director de la escuela dominical, me fue de mucha ayuda y enseñanza en mi vida cristiana, ya que aprendí mucho de los niños, de su inocencia, así como de su espíritu noble cuando son guiados desde su infancia, ahora empiezan nuevos retos este año.
Dentro de los retos esta el iniciar con las células es motivante, por momentos con algo de incertidumbre pero cuando sentí eso me acorde de la palabra de Dios, que nos dejo en el libro de Josué 1:8-9. Por lo tanto yo confío en Dios que siempre estará con nosotros.Jóvenes Renova2, por lo mismo los invito a retomar fuerzas, anímense a servirle a Dios y créanme que Dios los bendecirá grandemente. Saludos y bendiciones… Ele
Nota: quiero felicitar a todos los jovenes que se unieron a las celulas y a los 3 grupos. pero en especial a mi equipo de trabajo, willys, chepo, yanin, zuri, ramiro, por su labor en la organización, sigamos así sirviendo al Señor.

martes, 8 de diciembre de 2009

Cuanto daño hace no Perdonar...

El tema del día era el resentimiento y el maestro nos había pedido que lleváramos papas y una bolsa de plástico. Ya en clase, elegimos una papa por cada persona que guardábamos resentimiento, escribimos su nombre en ella y la pusimos dentro de la bolsa. Algunas bolsas eran realmente pesadas.
El ejercicio consistía en que durante una semana lleváramos con nosotros a todos lados esa bolsa con papas. Naturalmente la condición de las papas se iba deteriorando con el tiempo, y el fastidio de acarrear esa bolsa en todo momento me mostró claramente el peso espiritual que cargaba a diario y cómo, mientras ponía mi atención en ella para no olvidarla en ningún lado, desatendía cosas que eran más importantes para mí.
Este ejercicio fue una gran lección sobre el precio que pagaba a diario por mantener el resentimiento por algo que ya había pasado y no podía cambiarse. Me di cuenta que cuando le daba mucha importancia a las promesas no cumplidas me llenaba de resentimiento, aumentaba mi stress, no dormía bien y mi atención se dispersaba. Perdonar y dejarlas ir me llenó de paz y calma.
La falta de perdón es como un veneno que tomamos a diario a gotas pero que finalmente nos termina envenenando. Muchas veces pensamos que el perdón es un regalo para el otro sin darnos cuenta que los únicos beneficiados somos nosotros mismos.
El perdón nos libera de ataduras que nos amargan el alma y enferman el cuerpo. El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó. No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes. No significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.
Si guardamos odio, rencor, o resentimiento por ofensas que hemos recibido, estamos perpetuando nuestro malestar y consumiéndonos, dejando de disfrutar el momento. Cada vez que recordamos cualquier episodio que nos causa dolor, dejamos de vivir el aquí y el ahora; dejamos de avanzar en nuestro desarrollo personal y peor aún, nos estancamos en nuestro crecimiento espiritual.
La falta de perdón puede disfrazarse con diferentes máscaras. Las personas a veces dicen con un tono de enojo que ya han perdonado ofensas pasadas, pero su amargura evidente las delata. La falta de perdón se puede alojar en tu corazón, y estar allí, escondida. Las siguientes preguntas te ayudarán a examinar tu corazón para ver si necesitas perdonar a alguien:
¿Esperas secretamente que alguien reciba lo que se merece?¿Todavía sigues hablando negativamente de esa persona a los demás?¿Te complaces con fantasías de venganza, incluso leves?¿Gastas tiempo pensando en lo que alguien te hizo?¿Cómo te sientes cuando le sucede algo bueno a esa persona?¿Has dejado de culpar a esa persona por la forma como afectó tu vida?¿Te resulta difícil ser abierto y confiado con las personas?¿Te enojas, te deprimes o te vuelves hostil con frecuencia?¿Encuentras difícil o imposible pedir bendición a Dios para quién te haofendido?
Siendo sinceros de corazón, podemos ejercitarnos en algunos pasos para lograr liberarnos de la carga que significa el rencor y liberar a la otra persona también.
Considera las circunstancias que pudo haber vivido la persona que te ofendió, para llegar a ser como es, o qué situación estaría viviendo para haber hecho lo que hizo, aun intencionalmente. Considera qué parte jugaste, o qué pudiste haber hecho para propiciar el incidente. Deja atrás el papel de víctima y continua con tu vida. Recuerda las cosas positivas y buenas que te unieron a esa persona, los ratos buenos y bellos que pasaste con ella, los momentos de amor, apoyo, consejo y comprensión mutuos. Pide al Señor que bendiga a esa persona, y que le muestre lo que hizo mal y se arrepienta.Libera a la persona con tu perdón. Así vas a liberarte a ti mismo por vivir en el presente, en el aquí y el ahora. Deseo de corazón que tu dejes que Dios haga su voluntad en tí, aceptes el perdón de Dios y puedas perdonar a tu prójimo, saludos y DTBG... Ele
“Si alguno ha causado tristeza, no me la ha causado sólo a mí; hasta cierto punto -y lo digo para no exagerar- se la ha causado a todos ustedes. Para él es suficiente el castigo que le impuso la mayoría. Más bien debieran perdonarlo y consolarlo para que no sea consumido por la excesiva tristeza. Por eso les ruego que reafirmen su amor hacia él. Con este propósito les escribí: para ver si pasan la prueba de la completa obediencia. A quien ustedes perdonen, yo también lo perdono. De hecho, si había algo que perdonar, lo he perdonado por consideración a ustedes en presencia de Cristo, para que Satanás no se aproveche de nosotros, pues no ignoramos sus artimañas” 2 Corintios 2: 5-11.

viernes, 4 de diciembre de 2009

El joven y el Paracaídas...

Un joven turista se encontraba en las playas de Cancún y era la primera vez que subiría en un paracaídas jalado por una lancha. Si conoces la playa, sabes que los lancheros prestan ese servicio, que consiste en que un paracaídas es amarrado por una cuerda a una lancha.
Entonces, la lancha inicia su recorrido mar adentro, con el turista sujeto al paracaídas con un arnés. Este corre con el paracaídas en la playa por unos instantes, hasta el momento en que el turista despega los pies del suelo, el paracaídas se eleva hasta el cielo y la persona junto con el.
Imagínate, el joven no sabía nadar y tenía las siguientes preguntas en su cabeza:
¿Qué pasará si la lancha me arrastra mar adentro, antes de que me eleve el paracaídas?
¿Qué tal si una vez en el cielo, me caigo de semejante altura?
A pesar del miedo, decidió actuar y confiar en la incertidumbre. Sabía que era una experiencia nueva y era natural tener miedo. Pero también sabía que la vida es eso, experiencias nuevas y que tenía que estar abierto ante la vida.
Se puso el arnés. Escuchó con nerviosismo las últimas indicaciones del instructor. “Ruuuuuum” se escuchó el sonido del motor de la lancha que iniciaba su recorrido al mar. El joven comenzó a caminar al principio y después a correr a medida que la velocidad aumentaba.
Y llegó el momento en que tuvo que pegar un salto para evitar caer al mar “¡Guuuuuaaaaaauuuuuu!” no lo podía creer, el paracaídas se elevó y en cuestión de segundos, estaba a muchos metros encima, viendo el mar y los hoteles de la ciudad, como si fueran casas de juguete. Y sintió paz.
“Qué emocionante, nunca me hubiera imaginado que sería tan fácil y divertido” y disfrutó de la hermosa vista desde el cielo.
¿Qué podemos aprender de este joven? Es natural tener miedo ante lo desconocido. La imaginación crea mil y un fantasmas pero son eso. Fantasmas. No existen en realidad y son auto-creados.
Mi pregunta es: ¿Cuántos de nosotros evitamos tener experiencias nuevas por temor a lo desconocido?
Aún más fuerte: ¿Cuántos miedos imaginarios has acumulado durante tu vida, que te han evitado experimentar cosas nuevas y ser feliz?
“Muchos sinsabores he tenido en la vida, la mayoría de los cuales nunca me han ocurrido”. Exacto. Si analizas tu vida a la luz del pasado, descubrirás que lo que más temes nunca pasó y cuando sucedió, resultó ser una experiencia única y placentera.
Te invito a que busques dentro de ti, aquello que has evitado hacer por mucho tiempo, por culpa de esos fantasmas imaginarios y lo hagas.
¿Y quién sabe? Quizás disfrutes de una hermosa vista del cielo, como el joven de la playa.

como dice la palabra de Dios en Josue 1:9 "Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas", Saludos Broter y sister, que tengas un excelente día...Ele